El sonido del mazo del juez resonó en la sala con un eco seco, solemne.
Un murmullo recorrió los pasillos del tribunal mientras Jenkins, esposado, era conducido por los agentes hacia la salida.
Su rostro, que alguna vez reflejó arrogancia, ahora era solo un reflejo vacío.
El juicio había sido largo. Exasperante. Meses de declaraciones y pruebas que expusieron cada pieza de su red de manipulación.
Pero al final, todo salió a la luz.
Durante el interrogatorio, Jenkins habló. Mencionó a todos: no