La luz dorada del amanecer se filtra a través de las cortinas, tiñendo la habitación con un resplandor cálido.
Lucy duerme profundamente, acurrucada entre las sábanas, cuando una vocecita emocionada irrumpe en el silencio.
—¡Mamá, mamá, despierta! —La cama se hunde bajo el peso de Poppy, que salta sobre ella con una sonrisa enorme—. ¡Tienes que levantarte ya!
Lucy entreabre los ojos, confundida, con el cabello enredado y la voz ronca del sueño. No importa cuántas veces lo escuche, todavía no s