Cuando Sawyer escucha las palabras de su madre, la ira lo consume de inmediato.
Su cuerpo se tensa, los puños se cierran con fuerza a los lados y siente cómo un calor intenso sube por su pecho, bloqueando cualquier pensamiento racional.
Se gira hacia ella, con los ojos llenos de fuego, y le dice con firmeza:
—Madre, Lucy no es ningún acto de beneficencia. Es la madre de mi hijo, soy el padre del bebé que está esperando. —Lucy se lleva la mano a la barriga de forma inconsciente, sintiendo cómo