El eco de sus propios pasos le retumba en los oídos mientras se aleja del baño de residentes.
Lucy respira profundo, obligándose a mantener el control.
El golpe de adrenalina por lo que acaba de hacer sigue recorriéndole el cuerpo, haciéndole temblar ligeramente las manos.
Cada músculo en ella está tenso, como si la rabia aún no terminara de salir.
La imagen de Brooke, de su provocación, de cada palabra venenosa que le lanzó, sigue flotando en su mente.
Lucy aprieta los dientes. Sabe que no