—¿Pero a qué te refieres con que no está nada? —pregunta Sawyer, y aunque su voz es baja para que nadie más escuche, lleva la urgencia de quien sabe que el reloj ya está corriendo.
Lucy traga saliva, intentando que sus manos dejen de temblar, pero no lo logra. Cada palabra se le atasca en la garganta.
—Pues eso, Sawyer. No hay nada. Ni borradores, ni presentación, ni la carpeta de la investigación como tal.
Él parpadea varias veces, como si esperar un segundo más pudiera hacer que el archivo re