Han pasado días desde la filtración y Alexander Blackwood siente como si llevara siglos cargando el peso del mundo sobre los hombros.
Las imágenes de sus hijos, de Isabella, de él mismo, siguen apareciendo en cada rincón del país.
Revistas, portales, televisión. No hay un solo lugar al que mire sin ver la pesadilla que se ha desatado por su culpa.
Sentado en la sala de reuniones de su departamento legal, sus dedos tamborilean con fuerza sobre la mesa.
Frente a él, cuatro expertos en manejo d