Detrás de ellos, un grito rompe la magia:
—¡Tía Valentina! ¡Gael está atrapado en la trampa para ardillas y Liam no quiere rescatarlo porque quiere ser rey!
—¡Mi reinado comienza hoy! —se escucha la voz de Liam, digna de una película de aventuras.
Valentina suspira, divertida.
—Vamos, rey destructor. Tenemos un rescate que hacer.
Henry la sigue. Ambos corren hacia los niños con sonrisas desbordadas.
Ese día no hay grandes promesas. No hay juramentos eternos. Solo hay café, panqueques, ris