Emily
El espejo me devolvía una imagen que aún me resultaba extraña. Mi vientre, enorme y tenso, parecía desafiar las leyes de la física. Ocho meses y medio de embarazo múltiple habían transformado mi cuerpo en un templo habitado por tres pequeñas vidas que pronto conocería. Pasé la mano por la curva pronunciada, sintiendo los movimientos inquietos bajo mi piel.
—Tranquilos, pequeños —susurré—. Pronto nos conoceremos.
La habitación que Christopher había preparado para los bebés estaba lista. Tr