Emily
El sol de la tarde se filtra por las ventanas de nuestra casa, creando patrones dorados sobre el suelo de madera. Desde aquí, sentada en el porche trasero con una taza de té entre mis manos, puedo ver a Christopher persiguiendo a los niños por el jardín. Sus risas llenan el aire como música, el sonido más hermoso que jamás haya escuchado.
Cinco años. Han pasado cinco años desde aquel día en que mi vida cambió para siempre. A veces, cuando cierro los ojos, todavía puedo sentir el peso de a