El camino de regreso fue casi en completo silencio. Samantha estaba tratando de procesar todo lo que su tía le había dicho.
Martín la miró un instante y continuó conduciendo.
—¿Qué te pasa que estás tan callada? —le dijo, con seriedad—. Cambiaste de humor desde que hablaste con tu tía.
Ella lo miró y sonrió levemente.
Por alguna razón no quería trasmitirle todo lo que Elena le había contado. Tenía la imperiosa necesidad de llegar y estar con sus hijos, era lo único que quería.
—No me pasa nada