Damián miró a través del ventanal que daba a la calle, reconoció de inmediato al auto de Martín estacionado en la calle. No pudo ver bien, pero le pareció que la pareja estaba discutiendo.
—¿Qué mierda está pasando entre esos dos? —se preguntó en voz baja, frunciendo el ceño.
Cerró la elegante cortina de color marfil, cuando escuchó que los chicos se acercaban a él, corriendo.
—Tío Damián ¿a qué hora llega mami? —preguntó Sebastián con curiosidad—. ¿Qué estabas mirando?
Él tomó de la mano a amb