Martín no esperó a que Samantha llegara con los niños al hospital para ver a Javier; quiso adelantarse y ser el primero en visitarlo. Desde que su mejor amigo había despertado del coma, aquella sería la segunda ocasión en que lo vería.
La primera vez que Martín visitó a Javier, el encuentro fue breve. Apenas intercambiaron unas palabras de cortesía, sin profundizar en nada más.
Javier se asombró al ver entrar a Martín después de escuchar dos golpes suaves en la puerta.
—¿Puedo pasar? —interrogó