A pesar de su debilidad, Elena hizo un esfuerzo por levantarse y disfrutar lo que quedaba de la tarde compartiendo con su sobrina una merienda en el jardín.
Fue grande su sorpresa cuando lo vio a Martín allí. Ella enseguida se dio cuenta que, aunque los jóvenes intentaban disimular, tenían una relación.
Pero no dijo nada, solo atinó a conversar con ellos y con su marido.
—Mientras ustedes conversan, quisiera caminar un rato por el jardín con Samy. Quiero que vea las rosas que vea los rosales que