Buenos Aires, septiembre de 1995
La primavera en la ciudad era inmejorable y la vida de Samantha, también. Desde que Javier había salido del hospital, el tiempo parecía haber pasado rápido y lento a la vez.
Su recuperación había sido dificultosa pero la tenacidad del hombre, el apoyo, cuidado y amor de todos, habían logrado lo que en principio parecía algo imposible: que Javier volviera a caminar sin ningún tipo de problemas.
Para Samantha, regresar a la mansión que había compartido con Javi