A pesar de los acontecimientos ocurridos el día anterior, Samantha tomó la firme decisión de acudir a la empresa. Su objetivo era empezar a familiarizarse y profundizar en los asuntos financieros que la organización enfrentaba. Esta actitud mostraba su compromiso y voluntad de implicarse activamente, dejando de lado cualquier problema personal que pudiera afectarla.
Si quería cumplir con la promesa que le había hecho a su abuelo, tendría que aprender a enfrentar los desafíos que eso implicaba; en su caso era Javier.
Antes de dirigirse a la oficina, Samantha se reunió con Martín para compartir un desayuno. Este gesto no solo reflejaba la cercanía y confianza entre ambos, sino que también le proporcionaba el apoyo emocional necesario para encarar la jornada. Tras el desayuno, Martín la acompañó hasta el trabajo, asegurándose de que llegara sin contratiempos.
Aunque el abogado no compartía en absoluto la decisión tomada por Samantha, eligió anteponer su apoyo a la disconformidad. De este