Lejos de amedrentarse por la actitud altiva de su prima, Samantha se mantuvo calma. Con naturalidad se adelantó unos pasos y dejó sus cosas sobre el escritorio.
Parecía una ironía del destino; mientras Samantha más se esforzaba por enfrentar con entereza su pasado, él insistía en ponerla a prueba.
Estaba visto que Luciana, estaba dispuesta a hacerla sentir incómoda, como siempre lo había hecho. La nociva mujer no tardó en acercarse con la típica sonrisa cargada de malicia.
Así que viendo el pan