Mientras conducía hacia su casa, Martín repasaba en su mente una y otra vez lo vivido junto a Samantha.
El hecho de conocer a los hijos de la joven no había salido tan bien como el abogado esperaba. Lo que había sucedido, en lugar de darle calma lo había dejado preocupado y ansioso.
Había puesto lo mejor de sí para hacerles pasar una tarde agradable y si bien ellos no lo habían tratado mal, tampoco parecían estar muy dispuestos a abrirse ante él.
La más reticente a hablarle fue Daniela. Claro,