Tensión sofocante.
El vestidor era un espacio reducido, casi sofocante. La luz tenue parpadeaba débilmente sobre los estantes de madera oscura, proyectando sombras irregulares en las paredes. El aire era denso, cargado de un perfume dulce y prohibido que lo envolvía todo.
Dante estaba ahí, inmóvil, con la respiración entrecortada, bebiéndose con la mirada cada detalle de Isabella. La cercanía entre ellos era tan peligrosa como inevitable.
La tela de su vestido aún rozaba su piel, pero él ya había reclamado su es