Irrealidad.
Dante sentía que su cuerpo iba a ceder en cualquier momento, como si la fuerza que lo mantenía en pie estuviera a punto de abandonarlo. Su corazón martillaba con violencia dentro de su pecho, y su alma... su alma se apagaba con cada segundo que pasaba. No había salida, no había aire suficiente en el mundo para aliviar la opresión en su pecho. Se sentía perdido, atrapado en un vacío oscuro del que no podía escapar.
Con las manos firmemente apoyadas sobre el techo del auto, intentaba anclarse a a