Capítulo 43. “Tómalo…quiero dártelo”
Él se retiró con una lentitud casi dolorosa y, antes de que ella pudiera sentir el frío de la ausencia, la giró con delicadeza. Julian la rodeó con sus brazos, envolviéndola en un abrazo tan posesivo como tierno, hundiendo el rostro en el hueco de su cuello. Eleanor se quedó estática un segundo, con el corazón todavía galopando contra sus costillas; le sorprendió la fuerza con la que él la sujetaba, como si tuviera miedo de que, al soltarla, ella se desvaneciera como un espejismo. Se sintió ext