Capítulo 42. Sincronía Salvaje.El Vértice del Placer
Julian seguía mirando sus manos sobre su brazo, y Eleanor sintió cómo la tensión en sus músculos pasaba de la rigidez del odio a la vibración del deseo contenido. Él levantó la mirada, y ese azul eléctrico la recorrió de nuevo, deteniéndose en el corpiño de encaje negro que aprisionaba sus pechos, que subían y bajaban con una respiración errática.
—No sé si eres mi mayor acierto o mi ruina, Eleanor —gruñó él, y antes de que ella pudiera responder, Julian la sujetó de la nuca, hundiendo los dedo