Capítulo 88. El pasado en el asiento trasero
El rugido de un motor de alta cilindrada rasgó la quietud sepulcral de la madrugada mucho antes de que las luces de la camioneta de Arthur aparecieran en el horizonte del camino de tierra. Julian, con la frente apoyada contra el volante y la visión nadando en un mar de sombras movedizas, sintió el golpe seco de la puerta de Arthur al cerrarse. Segundos después, el resplandor de una linterna táctica inundó el habitáculo del sedán, hiriéndole los ojos.
—Thurne, mírame. ¡Mírame! —La voz de Arthur