Capítulo 84. El Descenso al Inframundo
El hombre que se miraba en el espejo era una sombra borrosa. Se había despojado del traje a medida para enfundarse en unos vaqueros gastados y una chaqueta de cuero con olor a tabaco viejo. La barba postiza, recortada con una imperfección deliberada, y las gafas de montura gruesa alteraban su mandíbula y la intensidad de su mirada. Era una coartada física para su alma en guerra.
Llegó a The Rusty Anchor. El callejón olía a humedad y a aceite quemado. Al empujar la puerta de madera reforzada, u