Capítulo 44. Un sobre de papel crema.
Eleanor estaba sentada tras su escritorio de cristal, rodeada por el zumbido eléctrico de la oficina. Frente a ella, la pantalla del ordenador mostraba un carrusel interminable de titulares.
"La mujer que devolvió la tinta al ermitaño", rezaba un blog de crítica literaria con miles de compartidos. "Eleanor y el milagro del acantilado: ¿Cómo logró sacarlo de su encierro?", titulaba una revista de sociedad.
Las especulaciones eran casi poéticas, rozando lo ridículo. Hablaban de ella como si fuera