Capítulo 17. La Llegada a la Mansión
El helicóptero aterrizó con un rugido final en un helipuerto privado situado en las afueras de la ciudad. Al bajar, el aire de la metrópoli, cargado de smog y ruido metálico, la golpeó con la fuerza de un bofetón.
El trayecto en el coche blindado hasta su mansión fue un borroso desfile de luces y asfalto. Arthur permanecía en silencio en el asiento del copiloto, vigilando el retrovisor, mientras Eleanor se abrazaba a sí misma en el asiento trasero, sintiendo que el calor de la calefacción era i