Capítulo 16. El Estruendo del Cielo
El ambiente se cargó de una tensión eléctrica antes de que el sonido fuera siquiera reconocible. No fue el viento, ni el mar. Fue un latido rítmico, un golpeteo mecánico que rasgó el cielo gris del amanecer.
Elías fue el primero en reaccionar. Soltó el cazo y se puso en pie, su mirada volando hacia el techo de vigas. Eleanor sintió una vibración en el suelo, un temblor que le subió por las piernas.
—No puede ser... —susurró ella, reconociendo el patrón de las aspas.
Afuera, la silueta de Julian