Capítulo 16. El Estruendo del Cielo
El ambiente se cargó de una tensión eléctrica antes de que el sonido fuera siquiera reconocible. No fue el viento, ni el mar. Fue un latido rítmico, un golpeteo mecánico que rasgó el cielo gris del amanecer.
Elías fue el primero en reaccionar. Soltó el cazo y se puso en pie, su mirada volando hacia el techo de vigas. Eleanor sintió una vibración en el suelo, un temblor que le subió por las piernas.
—No puede ser... —susurró ella, reconociendo el patrón de las aspas.
Afuera, la silueta de Julian se recortó contra el horizonte. No se escondió. Se quedó rígido, mirando cómo un gigante de acero negro surgía de entre las nubes bajas, inclinándose sobre el acantilado. El viento provocado por las hélices azotó los pinos, arrancando agujas y ramas secas en un torbellino de furia.
Julian entró en la cabaña de un portazo. Sus ojos eran los de un animal acorralado.
—¡Tú! —rugió, su voz sobrepasando el estruendo del motor—. ¡Tú los has traído!
Se lanzó hacia Eleanor antes de que ella pudiera lev