Mundo ficciónIniciar sesiónEl zumbido eléctrico de los servidores del laboratorio secundario era la única compañía de Camila durante la tercera noche consecutiva sin ver el sol. Sus ojos, irritados por el brillo azul de tres monitores simultáneos, se negaban a cerrarse. Sabía que si se permitía un minuto de sueño, la red de mentiras tejida por la Cúpula del Caduceo terminaría de asfixiarla. La fianza tras el incidente en la bóveda la mantenía fuera de una celda, pero el arresto domiciliario y la suspensión total de su







