Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón de baile del Hotel Vizcaya era una oda a la hipocresía dorada. Candelabros de cristal de Murano arrojaban una luz cálida sobre una alfombra de seda, mientras el aroma de los lirios blancos y el champán de mil dólares la botella llenaba el aire. Era la "Gala Anual de la Fundación por el Futuro de la Salud", el evento donde se decidían los presupuestos de investigación del próximo año.
Para Camila Ríos,







