Mundo ficciónIniciar sesiónEl martes por la mañana no trajo la lluvia, sino un sol inclemente que iluminaba con crueldad la fachada vacía del Instituto Ríos. Camila llegó a las ocho en punto, sosteniendo un vaso de café frío que sabía a derrota. Al cruzar el umbral del vestíbulo, se detuvo en seco.
El silencio sepulcral que esperaba encontrar había sido reemplazado por el sonido rítmico de pasos sobre el mármol y el murmullo de voces au







