El silencio de la sala de control no era la ausencia de ruido; era el eco del pánico contenido y la traición. En la pantalla de control de Blackwood Sterling, el contador digital parpadeaba en un rojo hostil, marcando el progreso inexorable del borrado de datos.
68% Eliminado.
Leo, con el rostro cubierto de sudor, tecleaba desesperadamente sin éxito. Alexander, el titán que había forjado su imperio en el hierro de la ambición, estaba encogido, paralizado no por la pérdida financiera, sino por l