Julian Reed estaba sentado en la cubierta de su yate, con el sol de las Exumas cayendo como un castigo dorado sobre su rostro. El mar turquesa se extendía infinito, pero para él, era solo una jaula. La noticia de que Alexander había rechazado el trato y que Camila, su ancla, lo había elegido a él, resonaba en su mente.
La destrucción de Blackwood Sterling Global (BST) estaba en el limbo del 98%. No había ganado. Solo había quedado atrapado.
Un mensaje cifrado llegó a su tableta, rompiendo la ca