La última semana había sido una maratón emocional.
Maribel había entregado su tesis, aprobado con honores, y presentado el examen de la barra. Ahora solo restaba esperar. Y esa espera, silenciosa y asfixiante, le dejaba espacio de sobra para pensar. Demasiado espacio.
Espacio para preguntarse por qué Pedro Juan no había insistido más.
Espacio para recordar el modo en que la miraba, como si fuera suya… cuando sabía perfectamente que no lo era.
Espacio para intentar convencerse de que lo que sent