Mundo ficciónIniciar sesiónValeria Salinas creía haber tocado el cielo: un compromiso de ensueño con el magnate Julián Ferrán y la bendición de una familia poderosa. Pero en las sombras del barrio que la vio crecer, su mejor amiga, Camila, cultiva un odio alimentado por la envidia y la ambición. Dispuesta a todo por ocupar su lugar, Camila teje una red de mentiras, drogas y amantes del pasado para escenificar la traición perfecta. En una sola noche, el té de la amistad se convierte en veneno y el sueño de amor en una pesadilla de desnudez y deshonra. Con el corazón roto, Julián repudia a la mujer que amaba, sin saber que Valeria es la víctima de un plan macabro. Ahora, despertando entre ruinas y señalada por todos, Valeria deberá luchar para recuperar su dignidad, mientras Camila se prepara para dar el golpe final: consolar al millonario y reclamar una corona que no le pertenece. ¿El amor de Julián podrá ver a través de la niebla del engaño, o la envidia de Camila logrará enterrar la verdad para siempre?
Leer másEl sol de la tarde caía sobre el barrio obrero, bañando las casas sencillas con un tono dorado que hacía que todo pareciera más vibrante de lo que era. Valeria caminaba casi saltando, con el cabello castaño ondeando tras ella y una sonrisa que iluminaba su rostro sereno. En su mano derecha, apretaba un sobre con la fuerza de quien sostiene un tesoro.
Subió las escaleras del modesto complejo de apartamentos y entró a la vivienda que compartía con Camila desde que ambas decidieron independizarse de sus familias. —¡Cami! ¡No lo vas a creer! —exclamó Valeria, dejando las llaves sobre la mesa de madera desgastada. Camila estaba sentada en el sofá, limándose las uñas con gesto aburrido. Llevaba un vestido ajustado que resaltaba su figura, y aunque su belleza era innegable, había algo en la rigidez de su mandíbula que siempre delataba su insatisfacción. Alzó la vista, fingiendo interés. —¿Qué pasa ahora, Vale? ¿Ganaste la lotería? —preguntó con un tinte de sarcasmo. —¡Mejor que eso! ¿Recuerdas que envié nuestras hojas de vida al Royal Oaks? ¡Nos llamaron a las dos! Empezamos el lunes como meseras en el área VIP. La lima de uñas se detuvo en seco. Camila frunció el ceño, mirando a su amiga como si acabara de decir una locura. —¿Meseras? —repitió Camila, arrastrando las sílabas con desprecio—. Valeria, me duelen los pies solo de pensarlo. Ese club es inmenso. ¿De verdad esperas que me pase diez horas cargando bandejas de champán para gente que ni siquiera me va a mirar a la cara? —Es el club más exclusivo de la ciudad, Cami —insistió Valeria, acercándose y sentándose a su lado con entusiasmo—. La paga es mejor que en cualquier oficina, y las propinas podrían ayudarnos a pagar la deuda del alquiler en un mes. Además, el ambiente es precioso, estaremos rodeadas de jardines, de gente educada... Es una oportunidad increíble para salir adelante. Camila se levantó, caminando hacia el espejo del pasillo para retocarse un mechón de pelo. Observó el reflejo de Valeria: tan fresca, tan genuinamente feliz con tan poco. Sentía una punzada de envidia que le quemaba el pecho. No envidiaba el trabajo de mesera, envidiaba la capacidad de Valeria para ser amada y respetada sin esfuerzo, mientras ella sentía que tenía que luchar por cada gramo de atención. —Tú no entiendes, ¿verdad? —dijo Camila, dándose la vuelta con una sonrisa forzada que no llegaba a sus ojos—. Yo no nací para servir mesas, Vale. Yo nací para estar sentada al otro lado, siendo la que pide el champán. Buscamos cosas distintas. Yo busco a alguien que me saque de este agujero, no un uniforme de algodón y zapatos planos. Valeria suspiró, su brillo disminuyendo apenas un poco. —Solo será un comienzo, Cami. Nadie llega a la cima sin subir el primer escalón. Por favor, hazlo por mí. Dijimos que nos apoyaríamos en todo. Camila miró de nuevo el sobre en la mesa. Odiaba la idea de trabajar, pero entonces, una idea cruzó su mente como un relámpago. El Royal Oaks. El lugar donde los hombres más ricos del país cerraban negocios y buscaban distracción. Si iba allí, no sería por el sueldo, sino por la oportunidad de cazar algo mucho más valioso que una propina. —Está bien —cedió Camila, suavizando el tono y acercándose para abrazar a su amiga, aunque sus ojos permanecían fríos sobre el hombro de Valeria—. Lo haré. Pero si se me rompe una uña el primer día, será tu culpa. Valeria rió, abrazándola con fuerza, sin sospechar que, mientras ella celebraba un trabajo honesto, su mejor amiga ya estaba diseñando un plan donde la honestidad no tenía cabida.Habían pasado seis meses desde la inauguración de la segunda fundación.Lo que comenzó como un sueño se había convertido en una realidad que superaba todas las expectativas.Cada día, cientos de niños cruzaban aquellas puertas para aprender, jugar y descubrir nuevos talentos. Las aulas permanecían llenas, la biblioteca era el lugar favorito de muchos y los talleres de música, arte y tecnología despertaban ilusiones que antes parecían imposibles.Julián recorría las instalaciones con la misma emoción del primer día.Sin embargo, ahora lo hacía en silencio, observando cómo todo funcionaba sin necesidad de que él estuviera pendiente de cada detalle.Los profesores conocían a sus alumnos por nombre.Los voluntarios trabajaban con entusiasmo.Las familias participaban activamente en cada actividad.La fundación había aprendido a caminar por sí sola.Laura se acercó mientras un grupo de niños terminaba una clase de lectura.—Parece que ya no nos necesitan tanto.Julián sonrió.—Ese era prec
La inauguración de la segunda fundación estaba programada para dentro de apenas tres días.El edificio ya estaba completamente terminado.Las estanterías rebosaban de libros, las aulas contaban con equipos nuevos y los jardines lucían llenos de flores que los vecinos habían ayudado a sembrar.Julián caminaba por los pasillos en silencio.A cada paso recordaba todo el camino que había recorrido para llegar hasta allí.Los errores.Las pérdidas.Las traiciones.Pero también las personas que nunca dejaron de creer que podía cambiar.Laura apareció detrás de él.—¿Estás nervioso?Julián soltó una ligera sonrisa.—Más de lo que imaginaba.—¿Por la inauguración?Él negó con la cabeza.—No.Porque siento que este proyecto marca el cierre de una etapa muy importante de mi vida.Laura comprendió inmediatamente lo que quería decir.—No pienses que es un final.Es simplemente el comienzo de otro camino.Julián asintió.—Eso espero.En la casa de Valeria y Adrián, el ambiente era completamente di
El tiempo avanzaba sin detenerse.La segunda fundación estaba cada vez más cerca de convertirse en una realidad. Los trabajos de construcción habían entrado en la etapa final. Los pintores daban los últimos retoques a las paredes, los electricistas comprobaban que todo funcionara correctamente y los carpinteros terminaban de instalar las estanterías de la gran biblioteca.Julián caminaba lentamente por los pasillos del edificio junto a Laura.—Hace unos meses aquí solo había un terreno vacío —comentó ella con una sonrisa.Julián recorrió el lugar con la mirada.—Y ahora está lleno de esperanza.Entraron al salón principal, donde varios voluntarios organizaban mesas, sillas y cajas con cientos de libros que habían sido donados por distintas editoriales.Una joven voluntaria se acercó emocionada.—Señor Julián, llegaron más de mil libros infantiles.Él sonrió.—Excelente noticia. Clasifiquémoslos por edades para que a los niños les resulte más fácil encontrarlos.Laura observó la dedica
Las obras de la segunda fundación avanzaban con rapidez.Cada semana, nuevos muros se levantaban y las aulas comenzaban a tomar forma. Los vecinos pasaban diariamente por el lugar para observar el progreso, y los niños preguntaban con entusiasmo cuánto faltaba para poder entrar.Julián se había acostumbrado a recorrer la construcción todas las mañanas antes de dirigirse a la empresa. Para él, aquel proyecto ya no era una obligación, sino una parte esencial de su vida.Aquella mañana, mientras caminaba junto al ingeniero encargado de la obra, este frunció el ceño al revisar unos documentos.—Señor Julián, tenemos un inconveniente.Julián se detuvo de inmediato.—¿Qué sucede?—El proveedor principal de materiales sufrió un incendio en una de sus bodegas. Los envíos quedarán suspendidos durante varias semanas.Julián permaneció en silencio.No era una noticia menor. Un retraso de ese tipo podía afectar todo el cronograma de la construcción.Laura, que acababa de llegar, escuchó la conver





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