CAPÍTULO 192 — Una disculpa al enemigo
El destino, a veces, tiene un sentido del humor macabro y una sincronización perfecta para el drama. Justo en el momento en que el taxi de Isabella desaparecía en la noche un sedán negro de vidrios tintados se deslizaba silenciosamente hacia la entrada del estacionamiento del restaurante.
— Llegamos, preciosa —anunció Gonzalo, mirando por la ventanilla—. Aunque parece que nos perdimos el espectáculo principal.
Bárbara siguió la mirada de su nuevo socio y a