CAPÍTULO 231 — Lazos de honor y pétalos de promesa
El jardín de la residencia Rossi-Gonzales, que meses atrás había sido testigo del bautismo de Fabrizio en medio de una tormenta emocional contenida, hoy lucía radiante bajo un sol de justicia que parecía bendecir el evento. Las mesas estaban vestidas de blanco inmaculado, adornadas con centros de mesa de peonías y rosas salvajes. Una pérgola cubierta de enredaderas servía de altar improvisado, y el aire estaba cargado de esa alegría efervescent