EPÍLOGO
Quince años habían pasado desde aquel día en la playa, donde dos promesas fueron selladas con sal y lágrimas de redención. El tiempo, ese arquitecto implacable, había transformado no solo los rostros de quienes protagonizaron aquella historia, sino también el mundo que habían construido.
La casa de playa seguía allí, resistiendo las mareas y el viento, pero ahora tenía anexos: una terraza más grande para las fiestas de verano, un estudio de arte lleno de luz y un jardín salvaje donde las flores crecían con libertad. Fuentes Moda se había convertido en un imperio internacional, con Isabella a la cabeza y Fátima manejando las finanzas desde una oficina en París. Terra Nova, la constructora ecológica de Gabriel, Valentino y Alejandro había redefinido el urbanismo de la ciudad, llenándola de edificios verdes que respiraban.
Pero el cambio más notable no estaba en los ladrillos ni en las telas. Estaba en la generación que había crecido bajo la sombra protectora de esos logros.
Vic