CAPÍTULO 235 — Nuestro felices para siempre
El amanecer en la playa privada donde habían elegido casarse no tenía nada que ver con el caos de la ciudad, ni con los flashes de los desfiles, ni con los pasillos fríos de los hospitales. Aquí, el tiempo se medía por el ritmo lento y constante de las olas rompiendo contra la arena blanca, y la luz tenía un tono nacarado que suavizaba cada contorno y cada recuerdo.
Gabriel e Isabella habían tomado una decisión radical. Después de años de vivir su amo