CAPÍTULO 234 — Pasarelas de vida y cimientos verdes
Isabella y Fátima se movían entre percheros y modelos como dos directoras de orquesta en plena sinfonía. El aire olía a laca, a flores frescas y a ese perfume inconfundible del éxito inminente.
— ¿Dónde está la modelo número cinco? ¡Le falta el cinturón obi! —gritó Fátima, ajustando el auricular de su radio—. ¡Elena, corre a buscarlo al taller móvil!
— ¡Ya voy! —respondió Elena, la ganadora del reality, que ahora trabajaba codo a codo con ellas como una asistente indispensable.
Isabella, vestida con un traje pantalón blanco que irradiaba autoridad y elegancia, se detuvo frente a un grupo de modelos infantiles. Esta era la gran novedad: la línea Victoria by Fuentes, inspirada en su hija y en la pureza de la infancia. Los niños, vestidos con linos suaves y algodones orgánicos, reían y jugaban, ajenos a la presión del evento.
— Están preciosos —dijo Isabella, agachándose para acomodarle el cuello de la camisa a un niño rubio—. Recuerden