CAPÍTULO 233 — El veredicto de las sombras y el adiós de la reina caída
La sala de audiencias estaba llena. Periodistas, curiosos y empleados de Fuentes Global abarrotaban los bancos de madera, esperando ver caer el martillo de la justicia. En el lado de la acusación, Gabriel estaba sentado junto a su equipo legal, liderado por el inquebrantable licenciado Montero. Valentino estaba a su lado, revisando notas en su tablet.
En el lado de la defensa, el panorama era desolador.
La silla principal, la que debía ocupar Gonzalo Larrea, estaba vacía.
Su abogado, el doctor Méndez, se veía incómodo y sudoroso, consciente de que estaba defendiendo a un fantasma. Gonzalo, con la cobardía de quien sabe que ha perdido la partida antes de empezar, había huido del país hacía tres días. Sus cuentas habían sido vaciadas y su jet privado había despegado con rumbo desconocido. Había dejado atrás a sus empleados, a sus socios y, sobre todo, a su cómplice.
Bárbara Greco estaba sentada sola en el banco de l