CAPÍTULO 162 — Nuevas vidas que unen
Había dejado atrás a Bárbara y su rabieta en la acera, y con ella, esa sensación pegajosa de estar viviendo una vida que no le pertenecía. Aquí, en el hospital, la realidad era más cruda, pero también más honesta.
Llegó a la habitación 304. La puerta estaba entreabierta.
Camila estaba recostada en la cama, con el rostro lavado y ojeras marcadas, pero con una expresión de serenidad que la hacía parecer una madonna renacentista. Valentino estaba sentado al bor