La mañana del memorial siempre era gris en la mansión, pero dentro de la suite principal, el aire ardía.
Elena estaba frente al espejo de cuerpo entero, intentando abrocharse el vestido negro de luto. Sus manos temblaban ligeramente. A pesar de los años, el dolor de ver a su hijo Eirik sufrir la convertía en un manojo de nervios cada aniversario. —Maldita cremallera... —murmuró, frustrada.
Mikael salió del baño. Llevaba solo una toalla a la cintura, su cuerpo de Alfa inmortal todavía tan duro y