7 Años Después.
Si alguien pensaba que criar a tres Alfas fue difícil para Elena, no tenía ni idea de lo que significaba criar a la siguiente generación en una mansión llena de superpoderes, tecnología de punta y armas medievales.
Era domingo por la mañana en el jardín de la Mansión Berg. El césped inmaculado era ahora un campo de batalla de juguetes.
—¡Ragnar! ¡Suelta a tu prima! —gritó Bjorn, corriendo detrás de un niño de seis años que era una réplica exacta de él: rubio, enorme y con demasiada energía. Ragnar (hijo de Bjorn y Astrid) tenía agarrada por el tobillo a Ada (hija de Thorsten y Stella) y la arrastraba alegremente por la hierba.
—¡Papá! —se quejó Ada, de cinco años, ajustándose sus gafitas rosas—. ¡Ragnar está violando mi espacio personal y comprometiendo mi integridad estructural! Ada era la hija de su padre: hablaba con palabras de cuatro sílabas y prefería desmontar sus muñecas para ver cómo funcionaban que jugar con ellas.
Thorsten levantó la vista de su tablet, dond