El jardín de la Mansión Berg ya no parecía un jardín finlandés. Parecía un fragmento del Edén transplantado al norte de Europa. Gracias a la colaboración entre los paisajistas de Emma, la tecnología de terraformación de Thorsten y un "pequeño favor" climático de los Antiguos, el clima era de una primavera perpetua, a pesar de que fuera del perímetro de seguridad la nieve cubría Helsinki.
No había sillas de plástico ni carpas blancas genéricas. Había bancos de madera viva, cultivados directament