El sol de la mañana se filtraba entre los árboles del Bosque de los Susurros. El grupo caminaba de regreso a la mansión, todavía en un estado de euforia mística. Emma miraba sus manos, sintiendo el hormigueo residual de la magia de los ancestros. Stella y Thorsten caminaban cogidos de la mano, debatiendo si la aparición de los espectros podía explicarse mediante física cuántica o si debían aceptar la metafísica.
—Ha sido... intenso —admitió Bjorn, rompiendo una ramita con los dedos—. El abuelo