El regreso a la mansión no tuvo la fanfarria de las victorias antiguas, ni cuernos sonando ni banderas al viento. Fue un retorno marcado por un silencio denso y reverente, el tipo de calma que solo existe después de que el mundo ha estado a punto de romperse y, milagrosamente, ha decidido seguir girando. Era el silencio de los supervivientes.
Emma y Stella fueron escoltadas de inmediato al ala médica bajo las órdenes estrictas, casi histéricas, de Thorsten. El médico de la manada insistía en de