El ambiente dentro de la casa había cambiado. No de manera obvia, pero sí perceptible. Un nuevo peso flotaba en el aire, como un hilo invisible que mantenía a cada uno de ellos en una especie de alerta silenciosa.
Asteria terminó la llamada con un suspiro lento y controlado, pero al levantar la mirada, algo en su instinto le dijo que algo no estaba bien.
Evender cerró su teléfono casi al mismo tiempo, pero en lugar de relajarse, su atención se dirigió de inmediato hacia la detective y Eris.