Lysandra negó con la cabeza pero dejó que Asteria se encargara, apoyándose contra la pared mientras observaba cómo la joven trabajaba con dedicación.
Una vez que todo estuvo en orden, Lysandra revisó el reloj y asintió ligeramente.
—Es hora de ir con Nora. Veamos si encontró algo sobre tu hermano —dijo, tomando su chaqueta y entregándole la correa al cachorro, quien ladró emocionado al escuchar su nombre.
Asteria asintió, ajustándose el abrigo y sintiendo un leve nerviosismo en el pecho mien