—¡Asteria, muévete! —gritó Lysandra mientras se levantaba de inmediato, empujando la silla hacia atrás con fuerza y jalando a Asteria detrás de ella.
Nora permaneció en su lugar, su sonrisa desapareciendo lentamente mientras los hombres comenzaban a acercarse. Su postura era resignada, como si aceptara las consecuencias de lo que estaba ocurriendo.
—Lo siento, chicas —dijo Nora, su voz tranquila pero cargada de culpa—. No tenía otra opción.
Las palabras de Nora golpearon a Asteria como una b