El motor rugía en la carretera, el sonido constante llenando el espacio, mezclándose con la respiración tensa de Lysander.
La noche era un velo espeso sobre el camino, las luces del vehículo cortando la oscuridad con destellos fríos, revelando el asfalto marcado por las huellas de neumáticos que aún parecían recientes.
Evender mantenía los ojos en el mapa digital, su expresión tranquila contrastando con la rigidez de Lysander, cuyos dedos se apretaban con fuerza alrededor del volante.
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