—¡¿Qué es lo que está pasando aquí?! —la voz de Oriana resonó como un trueno al entrar al salón, seguida de cerca por Orla.
Ambas se quedaron de pie, observando la escena como si hubieran irrumpido en el clímax de una obra trágica.
Tessa, sentada en el suelo, se levantó lentamente.
Su respiración era agitada, las lágrimas luchaban por escapar de sus ojos, y con un temblor dramático en la voz exclamó:
—¡Ella… ella me ha pegado! ¡Sienna está fuera de sí! ¡Se comporta como una loca!
Sienna, que per